5 días: Carlos Guasti: “Tener una visión clara y derramarla en toda la pirámide organizacional es fundamental”

¿Cuáles son tus principales responsabilidades dentro de este proyecto?

Yo creo que mi foco principal estuvo en la formación del equipo, de mis compañeros, como me gusta llamarlos. Quise pulirme mucho en el rol del liderazgo para crear más líderes: gerentes, directores, empresarios. Ese camino nos llevó a expandirnos y a poder proyectar cada vez más.

¿Cómo equilibrás la visión estratégica a largo plazo con las decisiones operativas del día a día?

Tener presente el largo plazo y los objetivos en una agenda diaria contribuye mucho a lo que uno hace. Es fundamental tener claro hacia dónde vamos, pero también cómo vamos a llegar. Ese camino tiene que estar lleno de comunicación constante. Me gusta decir que la comunicación es la materia prima de los equipos.

¿Cuesta un poco la comunicación en Paraguay?

Cuesta bastante, me parece. Pero es algo que se está desarrollando, sobre todo en las nuevas generaciones. El liderazgo actual requiere nuevas habilidades, y una de las principales es precisamente la comunicación y el acompañamiento del equipo.

¿Qué habilidades considerás fundamentales para liderar este sector? Ya mencionaste la comunicación, ¿qué otras sumarías?

Nosotros hacemos mucho énfasis en la confianza. Y para ganarte la confianza de las personas —clientes, proveedores, trabajadores—, la integridad es clave. Hacer lo correcto, no perseguir el corto plazo sino construir a largo plazo. Eso genera resultados sostenibles.

En nuestro rubro hay una enorme diversidad de trabajadores: desde los que están en la obra, ladrillo a ladrillo, hasta ingenieros, arquitectos, técnicos y administrativos. Tener una visión clara y derramarla en toda la pirámide organizacional es fundamental. Una empresa genera un impacto social enorme, y muchas veces no nos damos cuenta. Si transmitimos valores sólidos hacia dentro y hacia fuera, eso llega directamente a los clientes y mejora su satisfacción.

¿Cómo impactaron la tecnología y la digitalización en el rubro de la construcción?

Muchísimo. Hay que estar muy atentos. A veces uno lanza un proyecto, como una torre, que puede tardar entre cuatro y cinco años en construirse, y durante ese tiempo aparecen nuevas tecnologías. Por eso hay que dejar espacio para la innovación y estudiar bien las tendencias para integrarlas en el momento adecuado.

La tecnología ayuda en todas las áreas: seguridad, fiscalización, diseño. Hoy existen herramientas con inteligencia artificial que potencian enormemente la creatividad, optimizan tiempos y mejoran procesos. No lo veo como un reemplazo, sino como un potenciador.

¿Creés que estas tecnologías pueden reemplazar empleos?

No lo creo. Lo que hacen es dinamizar los equipos, aumentar la eficiencia y mejorar los productos finales. En lugar de reemplazar, impulsan mejores resultados.

¿Qué decisiones marcaron un antes y un después en el crecimiento del Grupo Petra?

Qué pregunta tan reflexiva. Creo que la más importante fue la decisión de transformar a nuestros colaboradores en líderes, incluso en empresarios. Pensar que pueden crecer, superarse y comprometerse no solo con el cliente, sino consigo mismos, fue una decisión clave que tomamos en el cuarto año de la empresa. Con las personas adecuadas, esa visión se volvió muy poderosa para toda nuestra organización.

Hoy vivimos tiempos complejos a nivel económico mundial y también en Paraguay. ¿Cómo ves este contexto desde tu rol empresarial?

Definitivamente el contexto impacta, pero también creo que es una oportunidad para fortalecernos. Las crisis muchas veces revelan el carácter y la capacidad de adaptación de una empresa. Mantener el enfoque, los valores y la innovación es lo que nos permite seguir creciendo, incluso en escenarios adversos.

En cuanto a ser serios, rigurosos y tener toda la documentación al día, ¿dirías que todos en el sector están alineados en ese camino o todavía hay mucho por trabajar?

Yo creo que sí, pero también estoy convencido de que quienes realmente hacemos el trabajo para alcanzar el grado de inversión somos los privados. Al sector público le corresponde gestionar, pero el verdadero esfuerzo lo hacemos desde el ámbito empresarial. Ahora que tenemos el grado de inversión, el desafío es aún mayor. Debemos avanzar con fuerza en infraestructura y dinamizar procesos para que nos tomen en serio desde afuera. No puede quedarse en un título simbólico, debe reflejarse en la realidad.

Cuando salís de un edificio, tenés que pisar una vereda bien hecha, caminar por calles ordenadas, transitar espacios estéticos, diseñados con armonía, donde ciudad y persona estén en sintonía. Esa debería ser nuestra visión del grado de inversión.

El año pasado una calificadora nos otorgó ese estatus, pero aún falta el reconocimiento de otras. ¿Cómo ves la oportunidad que implica esta calificación?

Es una gran oportunidad, sin duda. Pero como dije, todavía hay mucho por hacer. Y tenemos que entender que gran parte de esta calificación se sostiene en el trabajo de las industrias, los gremios y las empresas que hacemos el esfuerzo para que el inversor extranjero venga, se sienta cómodo y seguro.

Eso se tiene que ver reflejado en la calle, en la estética urbana, en la calidad de vida de la gente. Pero también en algo más profundo: el inversor debe sentir que hay justicia. Sin justicia, es imposible avanzar. La incertidumbre judicial es, quizás, el mayor veneno para cualquier proyecto de inversión.

Volviendo a tu día a día, y para conocerte un poco más: ¿qué indicadores usás para medir el éxito o el rendimiento de tu empresa?

Para mí, el principal indicador es la satisfacción, tanto interna como externa. La satisfacción del cliente y la de los colaboradores es fundamental.

Y después, claro, los resultados concretos. Nuestros indicadores muchas veces se hacen esperar porque las obras toman tiempo. Pero cuando se entrega un edificio, cuando se inaugura, ese momento es un indicador claro del esfuerzo colectivo. Es un reflejo en la cara de los clientes y del equipo que hizo eso posible.

 Mencionabas antes algo que me parece clave: el liderazgo ético. ¿Cómo lo aplicás en tu gestión diaria?

Nuestro trabajo se basa en pilares innegociables: integridad, honestidad y trabajo en equipo. Hacer lo correcto es nuestra regla básica. A largo plazo, tomar el camino correcto siempre trae recompensas, y eso se transmite en toda la organización.

En Paraguay tenemos que aprender a trabajar más en equipo, a desarrollar sectores de manera conjunta. No se trata de competir por una torta escasa, sino de crear un banquete que alcance para todos. La ética en las relaciones entre empresas y dentro de los gremios es fundamental. Tenemos que tirar todos para el mismo lado, sobre todo ante las debilidades estructurales que no están en manos del sector privado, pero que sí nos afectan.

Las grandes empresas también tienen un rol clave: deben generar oportunidades para que las más pequeñas prosperen. Esa visión solidaria y colaborativa es la que debe guiarnos.